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Arknights: Endfield › Arknights: Endfield para principiantes: combate, Fábrica del CAI, Cordura y caza de reclutas
La Fábrica del CAI
Capítulo 6 de 10 Sin spoilers
La Fábrica del CAI es la mitad de Arknights: Endfield que no se parece a ningún otro gacha: líneas de producción automáticas que extraen mineral, lo refinan y fabrican desde munición y medicinas hasta el equipo de los operadores. Este capítulo explica lo básico para que no frene el resto del juego.
Qué es y para qué sirve #
Cada región tiene un núcleo de fábrica que da energía y conecta todo lo que construyes alrededor. Desde ahí colocas mineros sobre los yacimientos, máquinas que refinan y montan piezas, y cintas transportadoras que lo llevan todo de una máquina a otra y al almacén. Se construye desde un modo de vista superior que el juego enseña en la historia.
La fábrica sigue produciendo aunque cierres el juego. Lo que sale de ella paga casi todo lo demás: materiales de equipo, consumibles de curación y de mejora, y mercancías para comerciar.
La energía #
Todo funciona con electricidad, y cada región tiene una capacidad limitada. La energía se lleva lejos con torres repetidoras y se reparte sin cables con pilones que alimentan lo que tienen cerca. Cuando hace falta más, se generan baterías en la propia fábrica y se queman en un generador.
Si de pronto la producción se para, casi siempre es una de tres cosas: falta energía, una cinta está atascada o el almacén está lleno de ese objeto.
Cómo se amplía #
Las máquinas nuevas se desbloquean con puntos que se consiguen explorando, sobre todo en unos registros de datos repartidos por el mapa (Protocol Dataloggers). Ir a por ellos en cuanto aparecen en el mapa abre la fábrica mucho más rápido que cualquier otra cosa.
La cuota del CAI limita cuánto puedes construir en las primeras fases, y el Desarrollo regional de cada zona sube colocando y mejorando instalaciones: cada nivel amplía topes y abre más tirolesas y estructuras.
Comercio #
Parte de lo que produces se vende. En cada región hay un mercado de mercancías cuyo precio cambia, y la regla es la de siempre: comprar barato y vender caro, también en el mundo de un amigo. Lo que se gana con ese comercio sirve para ampliar puestos, comprar materiales y algunos permisos.
No hace falta optimizar #
Una fábrica sencilla que funciona es mejor que una perfecta a medias. El juego ofrece planos predefinidos que colocan una línea entera de una vez, y también se pueden copiar los de otros jugadores. Hasta bien avanzada la historia basta con tener cubiertas las necesidades del equipo y no dejar máquinas paradas. Revisa la fábrica cada vez que entres: dos minutos ahorran horas.
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