© Fiddlesticks / Curve Digital fuente del fichero Material de prensa oficial, ficha de Steam
Hue 2016
Puzle · Fiddlesticks · Curve Digital
Hue salió el 30 de agosto de 2016 en PC y Xbox One, y ese mismo año en PlayStation 4 y PS Vita; a Switch llegó en 2019. Es un juego de plataformas y puzles de perfil con una sola idea, bien exprimida: el protagonista puede cambiar el color del fondo del escenario, y cajas, muros, pinchos o rayos láser del mismo color desaparecen mientras dure el cambio. Lo hizo Fiddlesticks y lo publicó Curve Digital. Tiene los textos en castellano y un modo con símbolos para daltónicos.
Juego
Hue
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© Fiddlesticks / Curve Digital fuente del fichero Captura de la galería de Steam, uso editorial
Hue en pantalla
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© Fiddlesticks / Curve Digital fuente del fichero Material de prensa oficial, ficha de la Microsoft Store
© Fiddlesticks / Curve Digital fuente del fichero Captura de la galería de Steam, uso editorial
Lo que no se ve, no estorba
Hue empieza en un pueblo en blanco y negro. El protagonista, un niño que da nombre al juego, sólo sabe andar, saltar, subir escaleras, empujar y tirar de cajas y accionar palancas, y así será hasta el final: no pelea con nadie ni gana habilidades nuevas. Lo que gana son colores. Su madre, una investigadora, desapareció tras un experimento con un anillo capaz de percibir y alterar el color, y los pedazos de ese anillo están repartidos por el mundo. Cada uno que recupera añade un tono a una rueda que se despliega con el stick derecho o con el ratón, y hasta completar el círculo son ocho.
La regla es sencilla: el color que se elige pasa a ser el fondo del escenario, y todo lo que sea de ese mismo color deja de existir mientras no se cambie. Un muro azul con el fondo azul se atraviesa; una caja naranja apoyada en una plataforma morada cae en cuanto la plataforma desaparece; un láser rosa deja de matar si el mundo se vuelve rosa. Mientras la rueda está abierta el tiempo se ralentiza, y eso hace falta, porque muchas salas piden cambiar de color en pleno salto.
Las primeras horas sirven para reunir los colores. Luego llegan las complicaciones: globos que sostienen cajas, calaveras que se desploman desde el techo, rayos que no se pueden cruzar, chorros de pintura que tiñen lo que tocan y camas elásticas que cambian de color con cada rebote. Si algo alcanza a Hue, vuelve al principio de la sala, sin más castigo. Quien quiera repetir niveles puede buscar los matraces escondidos en cada uno.
Siluetas, cartas y un modo para daltónicos
Se ve de perfil, con el decorado en siluetas negras sobre el color de fondo y detalles trazados a línea, como dibujados con rotulador. La historia se cuenta a trozos, con las cartas que la madre dejó por el camino y que se oyen en voz alta mientras se avanza; la narración corre a cargo de dos actores británicos, Anna Acton y Matthew Wade, y está sólo en inglés, aunque los textos están en castellano.
Un juego basado en distinguir tonos tenía un problema evidente con los jugadores daltónicos. Henry Hoffman, director creativo de Fiddlesticks, contó en el blog de PlayStation que se dieron cuenta al enseñarlo por el mundo antes de su salida, y que la solución llegó después de investigar y de consultar a comunidades de daltónicos: un modo que marca cada color con un símbolo propio —una luna, un rombo, una cruz en un círculo— sobre todos los objetos. Destructoid recomendó activarlo aunque no se necesite, porque algunos tonos vecinos de la rueda se confunden.
De prototipo a cinco máquinas
Fiddlesticks empezó a trabajar en Hue en 2014, según Hoffman, y lo publicó Curve Digital —hoy Curve Games—. Salió el 30 de agosto de 2016 en PC y Xbox One; en Steam funciona en Windows, macOS y Linux. En 2016 llegó también a PlayStation 4 y PS Vita, y el 6 de junio de 2019 a Nintendo Switch. En la Epic Games Store está desde 2020, y Prime lo regala allí del 24 de septiembre al 28 de octubre de 2026: se canjea desde la página de juegos de Amazon Luna y se queda en la cuenta de Epic.
Qué dijo la prensa
Destructoid, con un 8 sobre 10, lo encontró bien medido, con un ritmo que enseña cada norma antes de exigirla, y le reprochó que tenga una única ranura de guardado. En castellano, Vandal le puso un 7,5: le gustó el arranque y el estilo, que le recordó a las maquinitas Game & Watch más que a Limbo, pero le pesó que en la segunda mitad los puzles se repitan sin ninguna idea nueva. Push Square le dio un 7 en PS4. Con la versión de Switch, en 2019, Pocket Gamer le puso otro 7 y Nintendo Life un 6: le pareció que la idea de hacer aparecer y desaparecer las cosas no llega a explotarse del todo hasta los últimos niveles.
Preguntas frecuentes sobre Hue
¿Cómo funciona lo de los colores?
Hue va recogiendo los fragmentos de un anillo, y cada uno le da un color. Con la rueda —el botón izquierdo del ratón o el stick derecho del mando— se elige cuál pintar de fondo, y todo lo que sea de ese mismo color deja de existir: un muro se puede atravesar, una caja sostenida en el aire cae, un láser deja de matar. Al elegir otro color, vuelve a aparecer.
¿Se puede jugar siendo daltónico?
Sí. Tiene un modo que pone un símbolo distinto a cada color —una luna, una cruz dentro de un círculo, un rombo…— sobre todos los objetos coloreados, de modo que no hace falta distinguir los tonos. Fiddlesticks lo añadió después de ver, al enseñar el juego antes de su salida, a jugadores que se atascaban por eso.
¿Está en español?
Los textos sí, en castellano, según su página de Steam. La narración, con las cartas de la madre leídas en voz alta, está sólo en inglés.
¿Cuánto dura?
Es corto. Destructoid lo terminó en su análisis en unas cuatro a seis horas, y Nintendo Life habla de unas cuatro. Después se puede volver a los niveles superados a buscar los matraces escondidos, que es lo único que queda por hacer.
¿Qué clasificación por edades tiene?
PEGI 3, sin descriptores de contenido, en todas sus versiones europeas. Hay peligros —pinchos, rocas que caen, láseres— y el niño vuelve al principio de la sala cuando le alcanzan, pero no hay sangre ni violencia contra nadie.
Ficha revisada el .
Con puntos en común
No es una recomendación de la redacción: sale de comparar las fichas del catálogo —etiquetas, género, saga, estudio, plataformas y década—. Debajo de cada juego, lo que comparte con éste.
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