Armed Fantasia no va a salir. Digital Bros, el grupo italiano al que pertenece 505 Games, lo ha dado por cancelado en la nota de resultados de su ejercicio fiscal, publicada el 24 de septiembre. Era el juego de rol con el que Akifumi Kaneko, diseñador y guionista del primer Wild Arms de PlayStation, quería retomar la fórmula de aquella saga: vaqueros, máquinas y fantasía en un páramo.
La compañía lo mete en el mismo saco que otros dos proyectos, Directorate: Novitiate y la secuela del gratuito Battle Island. De los tres dice que se abandonan después de intentar varias veces rehacer su jugabilidad, y que la decisión sale de revisar cuánto podían vender en el mercado de ahora y cuánto dinero faltaba para acabarlos.
Lo que le cuesta a Digital Bros
Cerrar los tres le supone 17,6 millones de euros en amortizaciones, dentro de 18,7 millones de deterioros en total. La nota no dice cuánto corresponde a cada juego. El grupo cerró el ejercicio, a 30 de junio, con 108,5 millones de ingresos, un 15,8 % más, empujados por Wuchang: Fallen Feathers y por las versiones de Assetto Corsa, y aun así con 6,5 millones de pérdidas. Para el año que viene promete invertir en menos juegos: los que ya han salido o están a punto, y secuelas de lo que ha funcionado.
Un Kickstarter de 379 millones de yenes
Armed Fantasia se financió en 2022 en una campaña doble junto a Penny Blood, un RPG de terror de Matsuzo Machida. Entre el 29 de agosto y el 30 de septiembre de aquel año, 17.920 mecenas pusieron 379 millones de yenes, casi cuatro veces los cien millones que se pedían y unos 2,6 millones de dólares al cambio de entonces.
Iba a salir en marzo de 2025. Ese mismo mes, Kaneko anunció a los mecenas que se retrasaba sin fecha nueva. La última novedad de la campaña es del 9 de marzo de 2026: en ella contaba que habían entregado a la editora una versión jugable con el argumento principal y los sistemas básicos, y pedía paciencia porque el contrato le impedía contar más. No decía qué editora era. Ahora se sabe.
Desde el anuncio de Digital Bros, ni el estudio, Wild Bunch Productions, ni la editora han dicho nada a los mecenas: ni de reembolsos ni de qué pasa con las recompensas. La nota tampoco menciona Penny Blood, que según sus autores lleva desde 2023 sin editora y sin dinero de la campaña, y que por ahora sigue viva en forma de novelas.
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