Ninja Theory, el estudio de Cambridge que hizo Hellblade, está a un paso de desaparecer. Microsoft intentó venderlo, dos acuerdos distintos se cayeron y ahora abre un proceso de consulta con la plantilla sobre un cierre. Lo dice Matt Booty en la misma carta con la que ayer anunció 268 despidos y el reparto de media docena de estudios de Xbox.
Conviene leer la frase entera, porque no es un cierre consumado: Booty habla de «un cierre propuesto» y añade que la compañía sigue explorando otras vías. En el Reino Unido, la consulta es el trámite legal previo a un despido colectivo, y a veces termina en otra cosa. De momento, lo que hay es eso y ningún plazo.
Lo que la carta no menciona ni una sola vez es Senua. Hace tres meses y medio, el 7 de junio, Xbox cerró su presentación anual anunciando el tercer juego de la saga: se titula sólo con el nombre de la protagonista, sale en 2027 y, por primera vez en la serie, llega el mismo día a PC, Xbox Series y PlayStation 5. Su ficha de Steam sigue en pie y sigue diciendo «Próximamente». Ni Booty ni Xbox han dicho qué pasa con ese juego si el estudio que lo está haciendo cierra.
Ninja Theory llevaba veintiséis años funcionando. Nació en marzo de 2000 con otro nombre, Just Add Monsters, y a los pocos meses la compró Argonaut Games; cuando Argonaut se hundió, en 2004, el equipo se recompró a sí mismo y se rebautizó. De aquella etapa salieron Heavenly Sword, Enslaved: Odyssey to the West y DmC: Devil May Cry, juegos de acción de buen acabado que nunca llegaron a vender como los de su categoría.
El giro llegó en 2017 con Hellblade: Senua's Sacrifice, que el estudio hizo y publicó por su cuenta con un equipo de unos veinte y una idea que bautizó como «AAA independiente»: presupuesto pequeño, acabado de superproducción. El juego iba de una guerrera picta que cruza un Helheim de mitos nórdicos mientras oye voces, y el estudio trabajó la psicosis con especialistas en lugar de usarla de decorado. Funcionó, y al año siguiente, en el E3 de junio de 2018, Microsoft compró el estudio junto a otros cuatro.
Bajo Xbox hizo Bleeding Edge, un juego de peleas por equipos en línea, y en 2024 Senua's Saga: Hellblade II, con más presupuesto y más equipo que el de 2017, que salió en Windows y Xbox Series y tardó quince meses en aparecer en PlayStation 5. Después vino Senua. Y ahora, esto.
El contraste con el resto de la carta es lo que más se nota. Compulsion y Double Fine salieron de Xbox en agosto con su propiedad intelectual, su catálogo y dinero para aguantar; Undead Labs salió en condiciones parecidas y con editora nueva, y su State of Decay 3 llegará igualmente a Game Pass el primer día. Con Ninja Theory no ha habido manera. Y la diferencia entre una cosa y otra, para quien lo mira desde fuera, es que del estudio que sale por su cuenta se sabe qué va a pasar con sus juegos, y del que se cierra, no.
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