En el verano de 1983, un ZX Spectrum de 48 KB costaba en España unas 52.000 pesetas y un juego, alrededor de 2.000. Ni siquiera se vendía aún oficialmente: Investrónica, la empresa de El Corte Inglés que distribuía los Sinclair, lo anunciaba desde el verano, pero no lo lanzó hasta las Navidades. Con un mercado doméstico todavía pequeño empezaba lo que luego se llamaría la edad de oro del software español: diez años largos en los que Dinamic, Opera Soft, Topo o Made in Spain hicieron juegos de ocho bits y los vendieron aquí y fuera. De aquellos comienzos son La Pulga y Fred, dos juegos de una empresa madrileña que ni siquiera había nacido para hacerlos, Indescomp.
Una empresa de accesorios que salió a buscar programadores
Indescomp se registró en Madrid en diciembre de 1981, la dirigía José Luis Domínguez y, según contaron Paco Portalo y Eduardo Mena en la revista Novática, su primera idea fue fabricar aparatos para aprender inglés. Cuando quiso distribuir el ZX81, el ordenador barato de Sinclair, se encontró con que esa puerta ya la tenía Investrónica. Se quedó con lo de alrededor: periféricos y programas comprados en el Reino Unido y adaptados al mercado español.
Hacer programas propios fue el paso siguiente. En junio de 1983 Indescomp publicó un anuncio en la revista El Ordenador Personal pidiendo ideas y programadores. Para entonces ya tenía en casa al primero.
Paco & Paco: una parábola en un ZX81
Paco Suárez, de Badajoz, había mandado a Indescomp dos programas para ZX81. Se lo contó a MicroHobby en enero de 1985: el que él creía bueno era uno de astrología escrito en BASIC; el otro, que había metido casi de relleno, era La Pulga. Le llamaron por el segundo. Había nacido de una lección casera, cuando intentaba enseñarle a su hermano cómo se dibuja una parábola y decidió ponerle un personaje que hiciera ese movimiento. De ahí sale el juego: una pulga tiene que escapar a saltos de una caverna, y la fuerza de cada salto depende de cuánto tiempo se mantiene pulsada la tecla. Así decía que trabajaba: «primero se me ocurre una forma de hacer algo y luego le doy una utilidad».
La versión de Spectrum la hizo con un amigo de Badajoz, Paco Portalo, al que Indescomp contrató en verano. Según el libro que Portalo publicó en 2009, Suárez llevó el juego, los gráficos y el desplazamiento de la pantalla, y él, los marcadores y la presentación animada. Firmaron como «Paco & Paco» y tardaron unos tres meses. El nombre que llevaría fuera, Bugaboo, fue idea de Domínguez.
Fred: tres madrileños y una tumba egipcia
Al mismo tiempo, otro grupo de jóvenes madrileños hacía en Indescomp Fred. La pantalla de carga los firma por su nombre de pila: «Charlie, Paco y Fernando», es decir, Carlos Granados, Paco Menéndez y Fernando Rada. Era el primer juego de los tres.
No se conformaron con pantallas fijas. La tumba se ve de perfil, como un corte, y la imagen acompaña a Fred mientras recorre pasillos y trepa por las cuerdas, con ratas, momias, fantasmas y gotas de ácido por el camino. El laberinto, además, cambia en cada partida. Las reseñas británicas se fijaron en el personaje, un arqueólogo bajito y narigudo con sombrero y revólver: Crash alabó sobre todo su animación, y Personal Computer Games lo despachó con un doble elogio, un juego encantador con un protagonista encantador («a delightful game and a delightful chap»).
Dos años después, MicroHobby lo recordaba como uno de los mayores éxitos del software español, aunque admitía que se notaba que era un primer juego y que se le veía «una cierta falta de madurez». Esa experiencia la aprovecharían sus autores en lo que vino después.
Vender primero en Inglaterra
Con el Spectrum todavía sin lanzar oficialmente en España, el mercado de aquí era pequeño para un juego de Spectrum, e Indescomp cerró un acuerdo con Quicksilva, una editorial británica. Home Computing Weekly ya daba Bugaboo entre las novedades de la casa el 4 de octubre de 1983, y salió en otoño a 6,95 libras. En España lo vendió Investrónica en las Navidades de 1983, con el título de La Pulga y el logo de Indescomp en el lomo. Fred siguió el mismo camino a principios de 1984.
La prensa británica se fijó en las dos cosas, en el juego y en el origen. Crash, en su primer número, le dio un 92 % a Bugaboo y empezó el análisis avisando de que no era un programa británico («it isn't a British program»). A Fred le puso un 83 % dos meses después, y Home Computing Weekly, según recoge Novática, lo despachaba como una importación española de la que quería más. Portalo y Mena sostienen que fue entonces cuando en el Reino Unido se empezó a hablar de software español, y que sobre esos dos juegos se apoyaron las compañías que vinieron después.
Cuántas copias se vendieron no se sabe. El propio Portalo cuenta que la información que Indescomp dio a los programadores nunca fue clara. Suárez, en cambio, sí tenía claro lo que le dolía: no le importaban los chavales que se pasaban copias, y si encontraba uno vendiendo La Pulga en el Rastro hasta se la firmaba, pero sí las tiendas que te hacían la copia si volvías por la tarde.
De Indescomp salió Made in Spain
Ninguno de los dos equipos se quedó mucho. En enero de 1985 Suárez ya había dejado Indescomp y tenía su propia compañía, Cibernesis, aunque seguía siendo Indescomp quien distribuía sus programas. Portalo volvió a Extremadura.
Los autores de Fred, con Camilo Cela, montaron Made in Spain, que MicroHobby presentaba a finales de 1985 como «una novísima casa de software». Su anuncio daba como dirección una escuela de informática de Madrid, Mr. Chip, y como distribuidora en Inglaterra a Mikro-Gen. Con ellos volvió el personaje en Sir Fred, que les llevó un año: en la entrevista que les hizo la revista en enero de 1986 contaron que mandaron un vídeo del juego a doce casas inglesas y acabaron eligiendo Mikro-Gen.
Paco Menéndez seguiría después su propio camino y acabaría haciendo con Opera Soft La abadía del crimen.
Qué fue de Indescomp
Indescomp, por su parte, orientó su negocio hacia la distribución de ordenadores. Portalo y Mena atribuyen a Bugaboo que consiguiera la de los Amstrad en España: en abril de 1985 el anuncio de Amstrad en MicroHobby ya ofrecía La Pulga y Fred para el CPC, que en el Reino Unido se habían llamado Roland in the Caves y Roland on the Ropes. En 1987 la empresa pasó a llamarse Amstrad España; su historia completa está en la ficha de Indescomp.
Los juegos tuvieron alguna vida más. Zigurat reeditó Fred en 1989 en el recopilatorio Made in Spain Cinco Estrellas, contando los años de Made in Spain desde él y presentándolo como el primer juego español «de cierta relevancia». Y Suárez volvió a la pulga en 1991 con Poogaboo, ya con Opera Soft.
Cómo se juegan hoy
Las cintas originales de Quicksilva y de Investrónica se conservan en Spectrum Computing, el archivo del software de Spectrum, que deja descargarlas y jugarlas en el navegador y guarda los escaneos de sus fundas e instrucciones. De La Pulga, la cinta de Investrónica es la que trae la presentación en castellano. Los dos venían además de serie en el ZX Spectrum Vega, la consola que salió en 2015. Dónde jugar a cada uno, con sus versiones, está en sus fichas: La Pulga y Fred.
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