Microsoft elimina 268 puestos de trabajo en Xbox y reordena de arriba abajo quién hace cada cosa. Lo ha contado Matt Booty, responsable de los estudios, en una carta enviada a la plantilla de Xbox en todo el mundo y publicada acto seguido en la web de la compañía. Los recortes afectan a Halo Studios, a otros estudios propios y a la capa de gestión y las funciones centrales de Xbox Game Studios.
Booty presenta los despidos como una parte del «reinicio» que la compañía anunció a principios de año, y hace cuentas: con lo hecho desde julio, incluidas las ventas y separaciones de estudios, calcula que llevan recorridas unas tres cuartas partes de la reestructuración prevista. No da la cifra de cuántos puestos se han perdido en total ni cuántos quedan por perderse.
Lo que cambia de sitio es tan importante como lo que se recorta. Activision, la casa de Call of Duty, amplía su ámbito a World's Edge —el estudio de Age of Empires— y a Rare, los autores de Banjo-Kazooie y Sea of Thieves. Y se queda además con el próximo Halo, que desarrollará un equipo nuevo, creado para eso y separado de la gente que hace Call of Duty. En Halo Studios se queda un equipo pequeño para atender a la comunidad y a los juegos que ya están en el mercado. La carta no dice qué será de ese próximo Halo ni cuándo se enseñará.
El movimiento llega dos meses después de que Halo Studios publicase Halo: Campaign Evolved, el 28 de julio, que era la carta de presentación del estudio con su nombre nuevo. El estudio que lo firmó es el que hoy pierde gente, y el siguiente juego de la saga ya no será suyo.
Bethesda absorbe a Obsidian, que seguirá con lo que tiene entre manos —Grounded incluido— y con el proyecto nuevo de Fallout que prepara junto a Bethesda Game Studios. King, la de Candy Crush, se une con Microsoft Casual Games. Y Playground y Turn 10 dejan de ser dos estudios para ser uno solo, dedicado a Forza y a Fable; Booty argumenta que llevaban más de una década trabajando juntos en esas dos series y que lo de hoy sólo formaliza lo que ya pasaba. De ese equipo depende ahora Fable, que Xbox tiene anunciado para el 23 de febrero de 2027.
La carta cierra con el estado de los estudios de los que Microsoft se ha ido desprendiendo. En agosto, Compulsion y Double Fine volvieron a manos de sus directivos con su propiedad intelectual, su catálogo y dinero para seguir funcionando un tiempo. Undead Labs ha salido en condiciones parecidas y con una editora nueva, y State of Decay 3 llegará igualmente a Game Pass el primer día. Con Arkane, los de Dishonored, las conversaciones siguen abiertas y Booty calcula que durarán hasta final de año.
El caso peor es el de Ninja Theory, el estudio de Hellblade: dos acuerdos distintos para venderlo se han caído, y Microsoft abre ahora un proceso de consulta con la plantilla sobre un cierre, aunque dice que sigue buscando otras salidas.
«Hoy nuestro foco debe estar en apoyar a los afectados y en tratarnos con cuidado y respeto», escribe Booty, que anuncia que pasará la próxima semana visitando los estudios y que el 6 de octubre hay reunión general de toda la división. Allí, dice, mirarán hacia adelante y hacia «uno de los mejores catálogos de juegos de nuestra historia».
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