El remake de The Legend of Zelda: Ocarina of Time ya se puede jugar. Sale el 5 de noviembre, en exclusiva para Switch 2, casi veintiocho años después del original de Nintendo 64 y dos meses después de que el Direct del 40 aniversario de la saga le pusiera fecha.
Precio, tamaño y clasificación
En la eShop española cuesta 59,99 euros, sin rebaja de lanzamiento; la edición física salía a 69,99 en la tienda de Nintendo cuando se abrieron las reservas. La descarga ocupa 24,9 GB, y quien lo reservó en digital ya podía precargarlo. Está clasificado PEGI 12, por violencia, y llega en castellano: los textos y también las escenas, que vienen dobladas al español de España. Es para un jugador, y en la tele admite HDR y sonido envolvente.
Lo que cambia respecto al de 1998
No es una conversión del de Nintendo 64 ni del de 3DS: es una reconstrucción. Los escenarios están hechos de nuevo, Link corre y salta cuando se le pide en vez de hacerlo solo al llegar a un borde, y la cámara se mueve con el stick derecho. Las escenas tienen voces, y el tiempo corre siempre, también en los pueblos, como contaba la web japonesa con el mapa de Hyrule.
Lo que se ha añadido no toca la historia. Hay una sala con estatuas de los monstruos vencidos para repetir cada combate, jefes incluidos, y unos secretos repartidos por el mapa que lee Navi, los dos enseñados en el tráiler de octubre; un menú de cronología repasa lo que ha pasado y lo que falta. La ocarina se toca con los botones o con el micrófono de la consola, y los amiibo de Link niño y Zelda niña, que dan máscaras en el juego, no llegan hasta 2027.
Para las voces, el equipo hizo las audiciones japonesas a ciegas, sin saber el nombre de quien se presentaba, para quedarse con lo que más se pareciera al original. Según contó Nintendo en su entrevista con los desarrolladores, una de las elegidas resultó ser la misma actriz que en Nintendo 64: es Kaori Mizuhashi, la voz de Navi en japonés, veintiocho años después.
Quién lo ha hecho y qué nota tiene
Nintendo no dijo hasta la semana del lanzamiento quién lo desarrollaba. Es el equipo de Zelda de la casa, con HokWai Ng, que entró en la saga con Tears of the Kingdom, como director, y Eiji Aonuma y Hidemaro Fujibayashi de productores. Monolith Soft, el estudio de Xenoblade, ha confirmado en su web que se encargó por contrato de una parte del diseño, la programación y los gráficos.
La crítica lo ha recibido muy bien. En Metacritic tenía un 96 con 87 críticas a primera hora del 5 de noviembre, la media más alta de cualquier juego de 2026.
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