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© PopTop Software / MacSoft fuente del fichero Uso editorial a baja resolución

Tropico 2001

Simulación · PopTop Software · Gathering of Developers

PC, Macintosh
PC

Tropico es el juego que inventó a El Presidente: un constructor de ciudades en el que la isla caribeña es lo de menos y lo difícil es seguir en el cargo, entre comunistas, capitalistas, la Iglesia, el ejército y las dos superpotencias de la Guerra Fría. Lo hizo PopTop Software, el estudio de Phil Steinmeyer, y lo publicó Gathering of Developers en abril de 2001 para Windows; MacSoft sacó la versión de Mac en julio. Su secuela, Tropico 2: Pirate Cove, cambió de época y de oficio; la saga volvió a este planteamiento con Tropico 3.

8,1 /10 Media de 9 análisis
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Tropico 2001
PC, Macintosh

Una isla, cincuenta años y un sillón

La partida empieza en 1950 en una isla del Caribe que no existe, con un palacio, unas pocas casas y un puñado de habitantes. El jugador es El Presidente, y lo que hay que hacer se parece mucho a lo de cualquier constructor de ciudades de la época: trazar caminos, poner granjas y minas, levantar viviendas, clínicas, iglesias y escuelas, y decidir de qué vive la isla: del campo, de la industria o de los turistas. Cada tropicano se simula por separado, con su trabajo, sus rasgos y su opinión del Gobierno.

La diferencia está en cómo se pierde. En Tropico no basta con que la economía funcione: la meta de verdad es no caer. Si el pueblo está harto, pierde las elecciones; si el descontento crece, aparecen rebeldes que atacan edificios y pueden acabar asaltando el palacio; si descuida al ejército, el golpe lo dan los propios militares; y si enfada a Washington o a Moscú, cualquiera de las dos superpotencias puede mandar tropas. Al final se puntúa la felicidad de la gente, la salud de la economía y lo que El Presidente haya ido apartando en su cuenta de Suiza.

Hay escenarios con objetivos cerrados y partidas libres en las que se elige casi todo: el tamaño y el relieve de la isla, la dificultad política y económica y cuántos años dura el mandato, de diez a setenta.

El juego de verdad son las facciones

Casi todos los habitantes pertenecen a alguna facción, y cada una quiere una cosa distinta. Los comunistas piden vivienda, sanidad, trabajo y sueldos parecidos, y miran a la Unión Soviética; los capitalistas, lujos, poco crimen y buenas relaciones con Estados Unidos; los religiosos, iglesias y moralidad, y están encantados con prohibir cosas; los intelectuales, escuelas y libertad, y son los más difíciles de contentar; los militares, un ejército grande y bien pagado; y los ecologistas, que no se tale ni se contamine.

Para manejarlos está la caja de herramientas de cualquier dictador de opereta: edictos que van de la rebaja de impuestos a la ley marcial o la quema de libros, sobornos a los líderes de cada facción, la prensa y la radio al servicio de la propaganda, colegios religiosos o militares, y, si alguien molesta demasiado, la cárcel o algo peor. Todo tiene precio en popularidad o en libertad, y el humor del juego sale justo de ahí: de lo razonable que parece, desde el palacio, amañar unas elecciones.

Antes de cada partida libre se elige o se crea a El Presidente. La lista mezcla dictadores inventados con figuras reales como Fidel Castro, Che Guevara o Augusto Pinochet, y cuela también a Lou Bega, el de Mambo No. 5, que entró por un acuerdo de licencia que llevó una canción suya a la edición alemana. Cómo llegó al poder, de dónde viene y qué defectos tiene cambian cómo le ve cada facción.

Un estudio pequeño y veintitrés meses

PopTop Software venía de Railroad Tycoon II y tardó 23 meses en hacer Tropico. Phil Steinmeyer, su fundador, lo contó por entregas mientras lo hacía en una columna de la revista Computer Games Magazine, y explicó que eligieron la república bananera porque los dos grandes modelos del género, Civilization y SimCity, estaban ya muy copiados y el Caribe de la Guerra Fría daba para un lado político que ellos no tenían: no bastaba con construir un país próspero, había que sobornar a los generales y reprimir a los disidentes.

La música es de Daniel Indart: música de raíz cubana que suena todo el rato y que la Academy of Interactive Arts & Sciences premió como mejor composición original en sus premios de 2002. Computer Gaming World, Computer Games Magazine y GameSpot también le dieron su premio a la mejor música del año.

Lo que dijo la prensa

Salió muy bien parado, aunque con un reparto amplio. Game Informer le puso un 9,25 sobre 10 y lo recomendó a cualquiera a quien le hubiera interesado alguna vez un constructor de ciudades; IGN un 8,8 y GameSpot, en el análisis de Tom Chick, un 8,6. Las revistas de papel fueron más frías: PC Gamer se quedó en el 77 % y Computer Gaming World en tres estrellas y media de cinco. Lo que se le afeó casi siempre fue el ritmo, lento para quien esperaba algún sobresalto, y lo que se le alabó fue la personalidad, la música y una cámara que se manejaba bien. En la columna de la derecha están todas las notas recogidas.

Se vendió bien. En Estados Unidos entró quinto en la lista semanal de NPD y en octubre de 2001 llevaba unas 67.000 copias allí; según Steinmeyer, en sus primeras siete semanas no salió del top 10 de Estados Unidos, Alemania y Reino Unido, y en Alemania llegó al número uno. En 2007 se hablaba ya de un millón de copias en total.

Paradise Island y las ediciones

Take-Two, dueña de Gathering of Developers, pidió una expansión, y como Steinmeyer no quería seguir con la serie la hizo BreakAway Games. Paradise Island salió a principios de 2002: más turismo, con nuevos tipos de visitantes y de edificios para ellos, más edictos, desastres naturales y rasgos nuevos para El Presidente. De paso arreglaba cosas del original, como poder girar los edificios o construir más rápido. Va en esta ficha, igual que su reedición conjunta, la Mucho Macho Edition (en Europa, Tropico Gold), que sumaba unos cuantos escenarios.

La versión de Mac la publicó MacSoft en julio de 2001 y pedía Mac OS 8.6 o posterior. Lo que se vende hoy es Tropico Reloaded, sólo para Windows: el juego, su expansión y Tropico 2: Pirate Cove en un paquete. En un PC actual el render por hardware da problemas y conviene jugar con el de software o con un envoltorio de DirectDraw.

Lo que vino después

La secuela, de 2003, la hizo otro estudio, Frog City Software, con PopTop como productora, y se fue a la piratería del siglo XVII. Después la serie estuvo parada hasta que Kalypso Media compró los derechos a Take-Two en 2008 y encargó a Haemimont Games Tropico 3, que devolvió a El Presidente a su isla. De ahí salen Tropico 4, Tropico 5, Tropico 6 y Tropico 7.

Preguntas frecuentes sobre Tropico

¿Dónde se puede comprar hoy?

Sólo dentro de Tropico Reloaded, el recopilatorio que vende Kalypso Media en GOG, sin DRM, y en Steam. Trae este juego, su expansión Paradise Island y Tropico 2: Pirate Cove. Las dos ediciones digitales son para Windows; la de Mac sólo existió en caja.

¿Es el mismo *Tropico* que hay para móvil?

No. El Tropico que Feral Interactive publicó para iPad en diciembre de 2018, y después para iPhone y Android, es una adaptación de Tropico 3, con su expansión Absolute Power. Este de 2001 nunca salió en móvil.

¿Qué es *Paradise Island*?

La única expansión oficial, de BreakAway Games, que salió a principios de 2002. Pone el acento en el turismo, con nuevos edificios para visitantes, más edictos y nuevos rasgos para el dictador, y además corrige cosas del original: los edificios se pueden girar y se construye más deprisa. Con el juego y escenarios extra formó la Mucho Macho Edition, que en Europa se llamó Tropico Gold.

¿Funciona en un PC actual?

Sí, con un matiz. Con las tarjetas gráficas modernas el modo de render por hardware suele fallar o cerrarse, y la solución habitual es jugar con el render por software o usar un envoltorio de DirectDraw como dxwrapper. PCGamingWiki tiene los pasos.

¿Se podía gobernar como Fidel Castro?

Sí. Antes de una partida libre se elige un presidente de una lista que mezcla inventados con personajes reales, como Fidel Castro, Che Guevara o Augusto Pinochet, y hasta el cantante Lou Bega. También se puede crear uno a medida, con virtudes, defectos y la forma en que llegó al poder.

Ficha revisada el .

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Con puntos en común

No es una recomendación de la redacción: sale de comparar las fichas del catálogo —etiquetas, género, saga, estudio, plataformas y década—. Debajo de cada juego, lo que comparte con éste.

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