Hay juegos que no se olvidan por lo que se hacía en ellos, sino por cómo se jugaban. Paperboy es uno: la recreativa de Atari Games de 1985 no tenía palanca, sino un manillar de bicicleta. Se empujaba para acelerar, se tiraba de él para frenar y se lanzaban periódicos con los botones de los puños. Con él abrimos «Clásicos que merece la pena recordar», una serie sobre juegos que casi nadie menciona ya y que siguen teniendo algo que contar.
De una propuesta en Atari a los salones
La idea fue de Dave Ralston, grafista de Atari, que la presentó en 1983 en una de las sesiones en las que la compañía recogía propuestas: un chaval que reparte el periódico en bici. John Salwitz se encargó de programarla. Según contó Salwitz a la web británica Thumbsticks, los primeros prototipos tenían personajes absurdos, y los jugadores de prueba no respondieron bien. En los foros de KLOV, otros miembros del equipo recuerdan que la única figura realista del prototipo, una abuela con un carrito, era la que más interés despertaba. El barrio terminó siendo cotidiano, con perros, gatos, coches y vecinos, y la locura quedó en lo que hacían.
Paperboy estrenó System II, la placa con la que Atari presumía de alta resolución, y el folleto de 1985 lo dejaba claro: Salwitz decía que esa resolución les había abierto una dimensión nueva, y Ralston, que querían un juego muy loco que llevase la vida real un poco más allá. Salwitz ha estimado que se fabricaron unas 3.500 máquinas. En 2019 contó toda la historia en la GDC de San Francisco, dentro de la serie de charlas sobre clásicos.
Cuidar a los clientes y destrozar al resto
Lo que distingue a Paperboy es su regla. La partida dura una semana, de lunes a domingo, y cada día se recorre la misma calle en diagonal. De las veinte casas, diez son de suscriptores y se reconocen por sus colores; las otras diez están apagadas. Al cliente hay que dejarle el diario en el porche o, mejor, en el buzón. Si se queda sin él, o si el periódico le rompe una ventana, se da de baja al día siguiente. Si se pierden todos, el chaval queda despedido y la portada de The Daily Sun lo cuenta.
Con los que no están suscritos pasa lo contrario: sus ventanas, farolas y jardines dan puntos por destrozos. Salwitz lo ha resumido así: se puede pasar la partida arrasando la calle entera si se salva una sola casa. Entre la puntería y el destrozo, Paperboy es sobre todo un juego de aprenderse la calle, y el barrio se vuelve más hostil cuantos más clientes se pierden. Al final del día llega la zona de entrenamiento, un circuito con dianas y rampas donde no se pierden vidas. Ralston admitió a Kotaku en 2010 que siempre le pareció un añadido de última hora.
Cómo llegó al Spectrum y a España
En el Reino Unido, Elite Systems hizo en 1986 las versiones de ZX Spectrum y Commodore 64 y luego las de Amstrad CPC, BBC Micro y otros ordenadores. La de Spectrum fue la que mejor recibió la prensa británica: un 88 % en Crash, cinco sobre cinco en Sinclair User y un «Megagame» en Your Sinclair. La de Commodore 64, en cambio, se llevó un 44 % en Zzap!64. La de Amstrad, programada por Mark Haigh-Hutchinson, prescindió de la música por falta de memoria.
En España lo distribuyó Zafiro, con su sello Zafi Chip, a 1.200 pesetas. Micromanía lo incluyó en noviembre de 1986 entre las novedades de invierno de la distribuidora, junto a 1942 e Ikari Warriors, y en enero de 1987 publicó un cargador de vidas infinitas. MicroHobby lo analizó en su número 114 con el título «El repartidor de periódicos», destacó el scroll suave y lo adictivo que era, y lo dejó en un notable. MCM lo reeditó en 1989.
Del manillar a la Mega Drive
Después vinieron las consolas. Mindscape lo llevó a la NES en 1988 y a la Game Boy en 1990. Ese mismo año salieron las versiones de Master System, que en Europa publicó U.S. Gold, y de Atari Lynx. Tengen publicó la de Mega Drive en 1992. Hubo un Paperboy 2 sólo para sistemas domésticos, en el que se podía elegir entre un chico y una chica, y otro Paperboy para Nintendo 64 en 1999.
Dónde se puede jugar hoy
Es difícil. Paperboy no está a la venta en ninguna tienda digital. Llegó a Xbox Live Arcade en 2007, pero se retiró en febrero de 2010, y no forma parte de los recopilatorios de Atari: el catálogo de Atari Games pasó a Midway, y con su quiebra, en 2009, a Warner Bros. La recreativa original sólo se puede jugar legalmente en recopilatorios que ya no se fabrican, como Midway Arcade Treasures (2003) para PlayStation 2, Xbox y GameCube, o en el mueble Midway Legacy de Arcade1Up (2021). Es una buena razón para recordarlo: es uno de esos clásicos que están a un cambio de derechos de volver.
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