Entre las cosas que Nintendo enseñó el martes por los cuarenta años de The Legend of Zelda hay dos figuras. Se llaman Link niño y Zelda niña, son amiibo, se venden por separado y no salen hasta 2027. El juego al que acompañan, The Legend of Zelda: Ocarina of Time para Switch 2, sale el 5 de noviembre de este año.
Lo que hacen es lo interesante. Al pasar la figura por el lector de la consola, el juego entrega una máscara, y la máscara tiene el aspecto gráfico del original. En la demostración del Direct se vio a Link ponerse una con su propio rostro poligonal, el de 1998, sobre el modelado nuevo; la de Zelda niña da la cara de la princesa. Las dos son máscaras para Link: el amiibo de Zelda no convierte a nadie en Zelda. Nintendo no ha dicho si además hacen algo dentro del juego, y hasta que lo diga conviene tratarlas como lo que se ha enseñado, que es un cosmético.
La broma se sostiene sola. Las figuras están esculpidas con el diseño nuevo, el del remake, con la tela y el pelo que el original no podía tener; y lo que desbloquean es la cabeza de la consola de 64 bits, con sus aristas y su textura plana. Ponerse por encima una cara de hace veintiocho años es exactamente el chiste que se le puede hacer a un remake, y encima cae en el sitio adecuado: Ocarina of Time ya era un juego de máscaras. La tienda de máscaras del mercado, la de Keaton, la capucha de conejo, la Máscara de la Verdad. El desbloqueo no es un objeto ajeno metido con calzador, es un hueco que el juego lleva teniendo desde 1998.
Las figuras, en sí, son dos escenas pequeñas. Link está sentado en un tocón, con la cara apoyada en una mano y la otra levantada sujetando a Navi, modelada con cuerpo propio y alas irisadas en lugar del punto de luz que era en Nintendo 64. Zelda está sentada en un sillar de piedra, con el tocado blanco y morado, y sostiene con las dos manos la Ocarina del Tiempo. En las cajas, junto al logotipo de amiibo, se lee el nombre en tres idiomas —Young Link, Link enfant, Link niño— y el rótulo de la serie: The Legend of Zelda: Ocarina of Time. Es una serie con dos figuras, de momento; Nintendo no ha anunciado ninguna más.
De la fecha se sabe el año y nada más. La ficha estadounidense de las dos ya admite reserva y no da día: dice 2027 y que la fecha concreta se anunciará. Tampoco hay precio, ni en dólares ni en euros, ni ficha en la tienda española. La página del 40 aniversario de Nintendo España, que es donde están los productos con su día y su botón de reserva —el juego el 5 de noviembre, y la Switch 2 de edición, el mando Pro y la funda el 29 de octubre—, no menciona los amiibo, igual que no menciona los cromos de Panini.
Conviene recordar que un amiibo de Ocarina of Time ya existe. Salió el 2 de diciembre de 2016 con la línea del 30 aniversario, y es el Link adulto tocando la ocarina, el de diecisiete años que cruza los siete años de diferencia. Si esa figura, o cualquiera de los demás amiibo de la saga, sirve para algo en el remake, es otra de las cosas que Nintendo no ha dicho.
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