Valve publicó el 9 de septiembre una actualización del cliente beta de Steam que, entre dos docenas de correcciones, lleva dentro un cambio de aspecto del Big Picture. Se llama Big Art Mode, es un interruptor en Ajustes > Inicio y la propia casilla lo explica sin adornos: activa una disposición alternativa de la pantalla de inicio que destaca el arte de fondo del título seleccionado en Juegos recientes.
Dicho en lo que se ve: la carátula horizontal del juego que tienes debajo del cursor deja de ser una miniatura y pasa a ocupar la pantalla entera, de borde a borde, con la fila de portadas verticales encogida en el tercio inferior y el nombre del juego y las horas jugadas en la esquina. La captura que ha repartido Valve usa Hades II, y funciona exactamente igual que funcionan los menús de las consolas de salón desde hace tres generaciones: el catálogo se navega mirando dibujos.
Es más bonito, y conviene decir para quién. Big Art Mode no enseña una captura del juego ni su portada de caja: enseña el «hero artwork», la imagen ancha que las editoras suben a la ficha de la tienda para que Steam la pinte de fondo en la biblioteca. Un juego reciente con departamento de marketing la tiene. Un juego de 2003 que alguien reeditó en Steam sin rehacer el material, un acceso directo a un ejecutable que no está en Steam, un emulador metido en la biblioteca a mano: ninguno de los tres la tiene, y en una interfaz que es toda ella arte de fondo, no tenerla ya no es un detalle.
Que Valve lo sabe se ve en el propio parte, tres líneas más abajo, en el apartado del Big Picture de siempre: «actualizado el arte por defecto cuando una aplicación no tiene arte de biblioteca ni arte de fondo». Es decir, que el hueco existe, que se nota más que antes y que lo que han hecho es repintar el relleno. La salida sigue siendo la de siempre —Steam deja sustituir a mano el arte de cualquier ficha de la biblioteca—, sólo que ahora es la diferencia entre una pantalla de inicio y un mosaico de cuadros grises.
La segunda novedad es la que más gracia hace y la que además tiene un motivo práctico. El Big Picture estrena salvapantallas, en Ajustes > Personalización, y vienen dos: un pase de diapositivas con el arte de los juegos jugados hace poco y las capturas recientes, y un logotipo de Steam que rebota por la pantalla negra. Lo segundo es una broma de treinta años —el DVD que nunca acababa de encajar en la esquina— y a la vez lo único sensato que se puede poner delante de un panel OLED que lleva dos horas quieto enseñando la misma carátula.
Y se pueden poner los propios. Valve ha copiado aquí el mecanismo de los vídeos de arranque: los salvapantallas personalizados se dejan en la carpeta config\uioverrides\screensavers de la instalación de Steam, y el changelog remite al logotipo que rebota —que viene en steamui\screensavers— como ejemplo del que partir. Es decir, que reparten el suyo abierto para que se le quiten las piezas. Para un Steam Deck o una Steam Machine enganchada a la tele, eso es media tarde bien empleada.
Lo demás del parte es menos vistoso y algunas cosas importan más. En la pestaña Recomendados de la pantalla de inicio aparece un Calendario personal, una rejilla por días con lo que sale y lo que está a punto de salir, filtrado por lo que sueles jugar. Arrancar el cliente es más rápido. Steam Input consume menos CPU. En Remote Play ya no hace falta un PIN para mandar una descarga a otra máquina, aunque sí sigue haciendo falta para instalar y para transmitir desde ella.
En Linux la lista es más larga de lo habitual: el desplegable de «Seleccionar herramienta de compatibilidad» ahora está siempre visible, con la recomendada arriba como «Predeterminada» y con los alias —«Proton Stable» y compañía— elegibles desde ahí; los avisos de compatibilidad de SteamOS se muestran también en la interfaz de escritorio; y al instalar en un Linux de sobremesa un juego que se sabe que no funciona con Proton, salta el mismo diálogo que saldría en una Steam Deck. Hay además una línea que parece de fontanería y no lo es: la encuesta de hardware pasa a sacar el dato de la distribución de /etc/os-release. Es exactamente la serie que lleva medio año dando bandazos del 2 % al 5 % y volviendo a bajar, y cualquier cosa que la haga menos ruidosa es bienvenida.
Todo esto está en la rama beta, con lo que eso significa. El parte del día siguiente, 10 de septiembre, arregla una regresión que hacía caer el cliente al tocar ese mismo desplegable de compatibilidad si la herramienta predeterminada estaba desinstalada, y otra que impedía arrancar en Gentoo. Valve no ha dicho cuándo pasa nada de esto a la versión estable, que es lo normal: en el Big Picture las cosas llegan cuando llegan.
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